Moda sostenible: limpia, circular y accesible

13/06/2018

La industria textil se encuentra en una encrucijada histórica. La moda sostenible, antes se consideraba una tendencia de nicho o una estrategia de marketing, hoy es una exigencia operativa y regulatoria. La revolución de la sostenibilidad en el mundo de la moda suma nuevos adeptos no solo por ética, sino por pura supervivencia económica.

Frente a un modelo lineal que muestra signos de agotamiento, grandes actores del mercado como Burberry, H&M o Nike ya han unido fuerzas en iniciativas globales para redefinir el sistema.

¿Qué es la moda sostenible?

Entender qué es la moda sostenible implica ir más allá de la etiqueta «eco» o del uso de algodón orgánico. Se trata de una transformación sistémica que busca erradicar la lógica de la obsolescencia programada psicológica, donde una prenda pierde su valor simplemente por considerarse «pasada de moda».

Desde la perspectiva de la economía circular, la moda sostenible es aquella diseñada para mantenerse en uso el mayor tiempo posible, fabricada con materiales seguros y renovables, y pensada para ser regenerada al final de su vida útil. El objetivo es satisfacer las expectativas de la sociedad sin comprometer los recursos futuros.

Por qué es necesario adaptar un modelo de moda sostenible

La urgencia de transitar hacia este modelo no es solo ambiental, es financiera. El informe A New Textiles Economy, realizado por la Fundación Ellen MacArthur, califica a la industria actual no solo de contaminante, sino de profundamente «derrochadora».

Se calcula que la infrautilización de la ropa y la falta de reciclaje acarrean una pérdida de valor de más de 500.000 millones de dólares al año. Seguir con el modelo lineal de «extraer-producir-tirar» supone dejar escapar una oportunidad económica masiva.

Industria textil y contaminación

A menudo se cita que la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, situándose solo por detrás de las petroleras. Este impacto se debe a múltiples factores: desde la deslocalización de la producción y el tintado de tejidos que contamina ecosistemas fluviales, hasta la confección misma de las prendas.

Las cifras son contundentes: el sector de la «moda rápida» genera cada año 1.200 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero. Además, la extracción de recursos no renovables para producir ropa que termina en vertederos o incineradoras en tiempo récord es insostenible a largo plazo.

El consumo de agua en la industria textil «tradicional»

El estrés hídrico es otro de los grandes desafíos. La producción textil consume anualmente unos 93.000 millones de metros cúbicos de agua, lo que representa el 4% de la extracción de agua dulce a nivel global.

Para ponerlo en perspectiva: la ropa representa más de dos tercios de este uso industrial del agua. El problema se agrava porque muchos países productores de algodón, como China, India o Pakistán, ya sufren escasez hídrica severa. Incluso en la fase de uso, el lavado de ropa doméstico requiere otros 20.000 millones de metros cúbicos anuales.

Algunos ejemplos de buenas prácticas en moda sostenible

Si buscamos ejemplos de moda sostenible, encontramos dos vertientes: la transformación de los gigantes y el nacimiento de marcas nativas sostenibles.

A nivel global, la iniciativa «Make Fashion Circular«, impulsada por la Fundación Ellen MacArthur, ha logrado sentar en la misma mesa a competidores como Gap, HSBC, Nike y Stella McCartney para rediseñar la industria.

En España, la tendencia del movimiento slow fashion ha consolidado referentes claros:

Beneficios de la moda sostenible para la sociedad y el medioambiente

Los beneficios de la moda sostenible trascienden la reducción de impacto; suponen la creación de un sistema más resiliente. Al aplicar criterios de circularidad en la industria de la moda, se logra:

  1. Eficiencia de Recursos. Reducir la presión sobre la tierra arable y el agua. Actualmente, el cultivo de algodón ocupa el 2,5% de la tierra cultivable, pero consume el 16% de los insecticidas mundiales.
  2. Recuperación Económica. Capturar el valor de los materiales que hoy se pierden en vertederos, transformando residuos en nuevos activos.
  3. Durabilidad. Fomentar modelos de negocio basados en la calidad y la larga vida útil, rompiendo el ciclo de consumo compulsivo donde más de la mitad de la fast fashion se desecha en menos de un año.