Lograr reducir nuestro impacto medioambiental requiere la creación de un marco normativo acorde. Aunque la aprobación de leyes llega con retraso con respecto a la constatación científica de amenazas y peligros para nuestra salud y medio ambiente, es imprescindible conocer las normas que regulan la calidad del aire que respiramos. La más importante en España es la ley 34/2007.
¿Qué regula la ley 34/2007?
La Ley 34/2007, de 15 de noviembre, de calidad del aire y protección de la atmósfera (conocida también como ley 34/2007 de calidad del aire) sienta las bases de la prevención, vigilancia y reducción de la contaminación atmosférica para evitar o aminorar los daños que puedan sufrir las personas, el medio ambiente, el resto de seres vivos y los ecosistemas.
Su aprobación supuso la renovación del marco legislativo sobre prevención de la contaminación atmosférica y la derogación de la Ley 38/1972, aprobada en un contexto medioambiental muy distinto.
Además, adopta un enfoque integral: no se limita a regular actividades sometidas a intervención administrativa, sino que establece un inventario de emisiones a la atmósfera (en constante actualización) para evaluar compromisos asumidos por España en el marco internacional y europeo.
Por su alcance, incluye actividades potencialmente contaminantes, tanto de titularidad pública como privada, y deja fuera ámbitos como ruidos y vibraciones, radiaciones ionizantes y no ionizantes, o contaminantes biológicos, que se rigen por normativa específica.
Novedades que introdujo la Ley 34/2007
Entre las principales novedades de la ley 34/2007 destaca la reestructuración del catálogo de actividades potencialmente contaminantes en un listado único, orientado a la actividad (no a la instalación) y basado en la sistematización SNAP-07, empleada internacionalmente y usada en el inventario español de emisiones.
También aportó más precisión al:
- Definir mejor las actividades y usar umbrales para ajustar los requisitos de control al potencial real contaminante.
- Desarrollar criterios para fijar valores límite de emisión en autorizaciones, y eliminar periodicidades mínimas rígidas de controles, permitiendo adecuaciones según el caso.
Además, reforzó los planes de mejora de la calidad del aire, permitiendo medidas más ajustadas al territorio (por ejemplo, cambios a grupos más restrictivos y disposiciones sobre control y dispersión de emisiones).
Por último, actualizó obligaciones y procedimientos para titulares, impulsó la reducción de cargas administrativas y priorizó el formato electrónico, y estableció deberes de información autonómica para integrar datos en el sistema estatal de información, vigilancia y prevención.
Otras leyes que regulan la calidad del aire
La calidad del aire en España se sostiene también en normas que actúan “en paralelo” a la Ley 34/2007, por ejemplo:
- Real Decreto 102/2011 (mejora de la calidad del aire): define y fija objetivos de calidad del aire, y regula evaluación, mantenimiento y mejora con métodos y criterios comunes.
- Normativa europea de calidad del aire (marco UE): la Directiva 2008/50/CE es una pieza central para la calidad del aire ambiente.
- Contaminantes específicos (metales y HAP): la Directiva 2004/107/CE aborda, entre otros, arsénico, cadmio, mercurio, níquel e hidrocarburos aromáticos policíclicos.
- Prevención y control integrados de la contaminación: el Real Decreto Legislativo 1/2016 (texto refundido) refuerza el control ambiental de ciertas actividades industriales (lo que impacta en emisiones al aire).
- Movilidad urbana y Zonas de Bajas Emisiones (ZBE): la Ley 7/2021 obliga a municipios de más de 50.000 habitantes y territorios insulares a adoptar planes de movilidad sostenible e incluye, al menos, el establecimiento de ZBE (y lo extiende a municipios de más de 20.000 habitantes cuando se superen valores límite regulados).
Legislación complementaria
La Ley 34/2007 se complementa con normativas posteriores que permiten adaptar la regulación a la evidencia científica y mejorar el control de emisiones.
- Real Decreto 100/2011: actualiza el catálogo de actividades potencialmente contaminantes para la atmósfera y fija disposiciones básicas para su aplicación.
- Real Decreto 818/2018: establece medidas para reducir las emisiones nacionales de determinados contaminantes y está vinculado al marco europeo de compromisos de reducción.
- Directiva (UE) 2016/2284: fija compromisos nacionales de reducción de emisiones (aplicables desde 2020) y estructura objetivos por periodos, reforzando el enfoque de “techos” y planificación nacional.
En ese marco, se impulsa el “Programa Nacional de Control de la Contaminación”, medidas sectoriales, redes de seguimiento del impacto en ecosistemas y la actualización del inventario y proyecciones de emisiones (SEI/SEI).