Los efectos del cambio climático en España son ya palpables. Aunque los cambios en el clima han ocurrido de manera cíclica en la historia de la Tierra, el calentamiento global actual no tiene precedentes en su velocidad y causa: la actividad humana y el modelo de producción lineal. Esto, unido a la encrucijada geográfica y climática en que se encuentra España, pone a nuestro país en una situación crítica.
No estamos ante una amenaza lejana. Entender qué es el cambio climático global implica reconocer que la región mediterránea se calienta un 20% más rápido que la media mundial. España es, de facto, la «zona cero» del cambio climático en Europa.
Los efectos del cambio climático en España
Cuando nos preguntamos cómo afecta el cambio climático a España, la respuesta está en los datos meteorológicos recientes. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), los veranos en la Península son ahora cinco semanas más largos que a principios de los años 80.
Los efectos son tangibles y se manifiestan en:
- Aumento de temperaturas. Hemos vivido los años más cálidos de la serie histórica recientemente. Las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y duraderas.
- Tropicalización de las noches. El incremento de las «noches tropicales» (donde la temperatura no baja de 20ºC) impide el descanso y afecta a la salud pública, especialmente en la costa mediterránea y grandes urbes.
- Alteración de precipitaciones. Aunque llueve menos en el cómputo global, cuando lo hace, ocurre de forma torrencial (DANA), provocando inundaciones destructivas debido a la mayor energía acumulada en la atmósfera.
Consecuencias del cambio climático en la Península Ibérica
Las consecuencias del cambio climático en España van más allá del termómetro; impactan en la estructura misma de nuestro territorio y economía. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) identifica al sur de Europa como un punto crítico de vulnerabilidad.
- Riesgo de desertificación. Más del 70% de la superficie española está en riesgo de desertificación. La combinación de sequías prolongadas y suelos degradados amenaza con convertir grandes extensiones de cultivo en parajes áridos.
- Estrés hídrico. La disminución del caudal de los ríos y la reducción de las reservas de agua embalsada ponen en jaque a la agricultura y al abastecimiento humano en épocas estivales.
- Impacto en la costa. El aumento del nivel del mar amenaza infraestructuras costeras y ecosistemas vitales como el Delta del Ebro. Además, la acidificación del Mediterráneo y el Atlántico afecta a los recursos pesqueros .
- Salud y biodiversidad: La llegada de especies invasoras y vectores de enfermedades (como el mosquito tigre) es una realidad propiciada por el clima más cálido.
La Ley del Cambio Climático en España
Para combatir esta realidad y cumplir con el Acuerdo de París, España aprobó la Ley 7/2021, de 20 de mayo, de cambio climático y transición energética. Esta norma es el marco institucional clave para la descarbonización.
Esta ley del cambio climático en España establece objetivos vinculantes que actualizan y superan compromisos anteriores:
- Neutralidad climática. Alcanzarla antes de 2050, con un sistema eléctrico 100% renovable.
- Reducción de emisiones. El objetivo inicial para 2030 es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en, al menos, un 23% respecto a 1990 (cifra que se revisa al alza periódicamente en el PNIEC).
- Eficiencia y Renovables. Alcanzar una penetración de energías de origen renovable en el consumo de energía final de, al menos, un 42%.
¿Qué podemos hacer para frenar el cambio climático en España?
La mitigación del cambio climático requiere un cambio sistémico, pero también individual. Analizar nuestro perfil ambiental es el primer paso para reducir nuestra huella de carbono.
- Movilidad sostenible. Priorizar el transporte público, el vehículo eléctrico o la movilidad activa frente al coche privado de combustión.
- Eficiencia en el hogar. Mejorar el aislamiento térmico y apostar por la electrificación (bombas de calor) frente a calderas fósiles.
- Consumo responsable. Reducir el consumo de carne, optar por productos de proximidad y, sobre todo, alargar la vida útil de los productos.
El papel de la economía circular contra el cambio climático
El modelo lineal de «extraer, producir, usar y tirar» es responsable de gran parte de las emisiones globales. La economía circular se presenta no como una opción, sino como la única estrategia viable para descarbonizar la industria. Al reintroducir materiales en el ciclo productivo, evitamos la extracción de materias primas vírgenes y el gasto energético asociado a su procesamiento.
Desde Ecoembes: Innovación y acción climática
Desde Ecoembes, somos conscientes de que el reciclaje es una herramienta potente de mitigación climática. Hemos impulsado un modelo donde el residuo se trata como recurso. Gracias al esfuerzo coordinado de la ciudadanía, ayuntamientos y empresas, solo en el último año, el reciclaje de envases domésticos en España evitó la emisión de más de 1,6 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.
Pero no nos conformamos con gestionar lo existente. A través de TheCircularLab, nuestro centro de innovación abierta en La Rioja, trabajamos en el ecodiseño del futuro, desarrollando envases que consuman menos energía en su fabricación y sean más fáciles de reciclar. Proyectos como la sensorización de contenedores o el uso de blockchain para la trazabilidad de residuos son nuestra apuesta para acelerar la transición hacia una España circular y neutra en carbono.