Cuando hablamos de ahorro energético, nos referimos fundamentalmente a la acción de reducir nuestros niveles de consumo de energía. Esta reducción se puede lograr a través de tres vías principales: moderando el derroche, modificando nuestros hábitos o haciendo un uso más eficiente de los recursos.
Es vital comprender que la mayoría de las personas en países desarrollados hemos tenido acceso a fuentes de energía sin restricciones desde que tenemos memoria. Esta facilidad de acceso ha provocado que utilicemos la energía con un menor grado de conciencia en comparación con generaciones anteriores o personas en situación de pobreza energética.
¿Por qué es importante el ahorro energético?
Entender por qué es importante el ahorro energético implica reconocer la urgencia de la situación climática actual. Este problema debe ocupar un lugar prioritario porque la generación de energía tiene un impacto directo en el calentamiento global y el cambio climático.
Existen razones críticas para actuar ahora:
- Agotamiento de recursos. Las fuentes de energía actuales, específicamente los combustibles fósiles, empiezan a dar muestras de agotamiento.
- Impacto medioambiental. El consumo de energía conlleva un impacto medioambiental significativo, lo que hace esencial analizar y corregir nuestros hábitos.
- Previsiones futuras. Se estima que para el año 2050 la demanda energética casi llegue a duplicarse, lo que haría imposible mantener el aumento de temperatura mundial por debajo de los 2ºC.
El impacto de nuestro modelo de consumo energético actual
Nuestro modelo actual presenta serios inconvenientes. Según datos de la ONU, los combustibles fósiles (petróleo, gas natural y carbón) cubren el 80% de la demanda actual de energía mundial. Además, son el origen de aproximadamente dos terceras partes de las emisiones globales de CO2.
El ciclo de vida de estas fuentes de energía es altamente dañino:
- Extracción. Provoca la erosión del suelo, pérdida de vegetación y biodiversidad, así como la contaminación de aguas y suelos.
- Consumo. Genera emisiones de gases de efecto invernadero, óxidos de azufre, nitrógeno y partículas contaminantes.
- Electricidad nuclear. Dado que la electricidad actual depende en buena parte de centrales nucleares, se generan residuos radiactivos de difícil tratamiento.
Energías renovables e innovación: desafíos de la transición
A menudo pensamos en las energías renovables como la única alternativa para mantener nuestros hábitos, pero por sí solas no podrían satisfacer nuestras necesidades actuales. Aunque se aumente el parque de producción de energía limpia, la electricidad solo representa actualmente el 24% del consumo energético final.
Para lograr una transición efectiva hacia el ahorro energético, es necesario que los combustibles fósiles cedan su espacio hegemónico a la electricidad. Esto permitiría incorporar más energía renovable a gran escala de forma competitiva. Sin embargo, no todos los subsectores pueden realizar este cambio fácilmente, por lo que la innovación debe aportar soluciones y nuevos sistemas de producción que sean rentables.
Medidas de ahorro energético como solución real
Para convertir el ahorro energético en una solución efectiva, es evidente que debemos reducir nuestros niveles de consumo. Esto se logra mediante el cambio de hábitos, el uso de tecnologías más eficientes o una combinación de ambos.
Entre las principales medidas de ahorro energético destacan:
- Electrificación sostenible. Tratar de electrificar el destino final de la energía, un proceso que requerirá importantes inversiones en I+D.
- Diversificación de fuentes. Conseguir una mayor participación de fuentes con bajos niveles de emisiones, poniendo especial acento en las renovables y los biocombustibles.
- Análisis de ciclo de vida. Tener en cuenta que soluciones como los coches eléctricos, aunque evitan combustibles fósiles, tienen un impacto medioambiental grave en la fabricación y reciclaje de sus baterías.
El ahorro energético en los hogares
El ahorro energético en casa es el punto de partida para un consumo responsable. Estamos rodeados de aparatos electrónicos que nos facilitan la vida, pero es interesante enfrentar nuestras necesidades reales a nuestros hábitos.
Algunas acciones clave incluyen:
- Electrodomésticos eficientes. Buscar la eficiencia es clave; por ejemplo, los electrodomésticos identificados como A+++ pueden suponer un ahorro de más de un 20% respecto a los de tipo medio.
- Concienciación ante costes. La subida de costes en energía sin precedentes probablemente impactará nuestros hábitos, pero el cambio real debe nacer de una mayor concienciación y compromiso con el entorno.
Ahorro energético en las empresas: un pilar clave
Aunque se centra en el consumo general, el ahorro energético en la empresa es fundamental para la transformación estructural. La innovación es necesaria para desarrollar soluciones en sistemas de producción que aún no existen.
Para que este ahorro sea estructural y sostenible en el tiempo, se requiere:
- Inversión en tecnología. El desarrollo de nuevas tecnologías que permitan desbancar a los combustibles fósiles.
- Adaptación sectorial. Entender que no todos los subsectores pueden pasar de combustibles fósiles a renovables al mismo ritmo, lo que requiere estrategias específicas de eficiencia.
En definitiva, más allá de la tecnología, es imprescindible realizar un consumo responsable de la energía, priorizando el ahorro energético como norma general. Es interesante enfrentar nuestras necesidades reales a nuestros hábitos diarios para observar las consecuencias que tendría modificarlos.
Aunque actualmente estamos sufriendo una subida de los costes en energía sin precedentes que afecta a nuestros bolsillos, el verdadero cambio no debe ser sólo reactivo. El ahorro energético debe ser consecuencia de una mayor concienciación y un firme compromiso con el entorno y nuestros recursos. Solo de esta manera conseguiremos convertir la eficiencia en algo estructural y, por tanto, sostenible en el tiempo.